Educación y Poder


Rear view of class raising handsLo que El Nuevo Día y Primera Hora no dicen sobre la ideología de la Perspectiva de Género en las Escuelas Públicas del País

El control del futuro depende del control de la educación y la niñez. Siendo la educación el entrenamiento de las generaciones por venir en lo que son sus valores básicos, las metas y los estándares de la sociedad, el control de la educación es una llave central al poder.

En una sociedad en la que unos grupos minoritarios tratan desesperadamente de eliminar todo vestigio de la tradición judeo-cristiana de la cultura, no es de extrañar que el estado y grupos de interés le pongan el ojo al sistema educativo. Estos grupos, a través de inciativas privadas están empujando agendas que tienen como fin el controlar todo tipo de educación, incluyendo aquella que tradicionalmente se veía como algo reservado a los padres y a las familias.

En unas variadas formas de socialismo, tanto nacional, como internacional vemos como se van gestando leyes para hacer la educación, incluyendo elementos ideológicos en ella, como algo mandatorio y una función única del estado, en donde padres y la iglesia se quedan fuera del debate y ya no tienen una voz.

Como señalamos al principio el control del futuro depende del control de la educación y los niños desde los grados primarios. Los cristianos en Puerto Rico han sonado la voz de alerta, porque tolerar que el estado sea el que establezca cuales son los valores morales de una sociedad implica el renunciar a nuestros niños, renunciar al poder en la sociedad y negar el señorío de Jesucristo sobre toda la vida.

Los llamados a establecer un currículo de perspectiva de género en las escuelas están siendo timoneados por activistas sexuales, que junto a otros grupos de poder en la sociedad que se le han aliado, quieren tomar por asalto la educación de nuestros niños. Algunos de estos activistas escriben con muchísima regularidad en los periódicos “El Nuevo Día y Primera Hora” y no se amilanan a la hora de atacar y demonizar a los grupos pro familia que se les oponen. La desproporción en la cobertura en esta área tiene visos ya de propaganda. Por cada cinco o seis columnas que favorecen la perspectiva de género en las escuelas públicas, solo aparece una oponiéndoseles. El que este servidor tenga que esperar más de un mes para ver publicada las posturas de los grupos pro familia, cuando a los activistas se les publican hasta los respiros, es una muestras más del desface que tienen unos medios de comunicación en Puerto Rico. En la columna titulada: “Los Nuevo(a)s Camaradas”, una columna que nunca fue publicada por el “Nuevo Día” desenmascaramos a los nuevos socialistas que están detrás de todo este asunto de la perpectiva de género. Lea aquí lo que el “Nuevo Día” y “Primera Hora” censuran.